TICS FUNCIONALES

Trastorno de tics funcionales: qué es, por qué aparece y cómo se trata
El **trastorno de tics funcionales**, denominado también **conductas funcionales tipo tic** (*functional tic-like behaviors*), corresponde a una manifestación dentro de los **trastornos neurológicos funcionales (TNF)**. La persona presenta movimientos o vocalizaciones que pueden parecerse a los tics propios del síndrome de Tourette u otros trastornos de tics, pero se considera que su mecanismo de producción es diferente (Malaty et al., 2022).
Un aspecto fundamental es comprender que **los síntomas son reales e involuntarios**. El niño o adolescente no los está inventando, fingiendo ni realizando deliberadamente. En los trastornos neurológicos funcionales existe una alteración en el funcionamiento de los sistemas cerebrales involucrados en procesos como el control del movimiento, la atención y la percepción corporal, sin que esto implique necesariamente una lesión estructural que explique los síntomas. Actualmente, el TNF se entiende desde una perspectiva neurobiológica y biopsicosocial, superando la antigua interpretación de que se trataba simplemente de un problema "psicológico".
¿Por qué aparecen?
No existe una causa única. Se considera que pueden intervenir conjuntamente **factores predisponentes, precipitantes y mantenedores**. Entre ellos pueden encontrarse vulnerabilidades individuales, elevada activación fisiológica, dificultades de regulación emocional, acontecimientos estresantes, ansiedad, cambios importantes en la vida y determinados procesos de aprendizaje y atención. En algunos adolescentes también se ha descrito una asociación entre la aparición de síntomas y la exposición reiterada a contenidos sobre tics en redes sociales. Sin embargo, esto último no está presente en todos los casos y no debe utilizarse aisladamente para establecer un diagnóstico (Han et al., 2022; Malaty et al., 2022).
¿Son iguales a los tics del síndrome de Tourette?
No necesariamente. Los trastornos de tics primarios habitualmente comienzan durante la infancia y suelen presentar inicialmente tics relativamente simples que cambian y fluctúan con el tiempo. En algunos cuadros funcionales se observa, en cambio, una **aparición más brusca de numerosos movimientos o vocalizaciones complejas**, especialmente durante la adolescencia.
Sin embargo, estas características **no permiten diagnosticar por sí solas un trastorno funcional**. Existe considerable superposición entre ambas condiciones e incluso una misma persona puede presentar tics neuroevolutivos y síntomas funcionales simultáneamente. Investigaciones recientes advierten precisamente sobre el riesgo de utilizar listas rígidas de características para establecer el diagnóstico.
Por esta razón, es fundamental realizar una **evaluación clínica especializada y un adecuado diagnóstico diferencial**, considerando la historia del desarrollo, edad y forma de aparición de los síntomas, evolución, características de los movimientos y vocalizaciones, antecedentes familiares, funcionamiento emocional y contexto en que aparecen. Las guías europeas recomiendan una evaluación neuropsiquiátrica cuidadosa cuando existen dudas entre tics primarios y manifestaciones funcionales.

